Todos lo conocemos: ayer las veinte palabras nuevas estaban ahí, hoy doce han desaparecido. No es un fracaso personal, es biología: el psicólogo Hermann Ebbinghaus describió este fenómeno ya en 1885 como la curva del olvido. Sin repetición, perdemos la mayor parte de la información recién aprendida en pocos días.
La buena noticia: cada repaso aplana la curva del olvido. Y un repaso es más eficaz exactamente cuando estás a punto de olvidar algo. Esa es la idea de la repetición espaciada: los intervalos entre repasos crecen – primero un día, luego seis, luego semanas. Lo que dominas aparece poco; lo que te cuesta, aparece más a menudo.
El entrenador de vocabulario de 1000 Words usa el probado algoritmo SM-2, el mismo que utiliza Anki. Tras cada tarjeta te evalúas a ti mismo («Otra vez», «Difícil», «Bien», «Fácil») y el algoritmo calcula el momento óptimo del siguiente repaso. Además hay tres modos de práctica – tarjetas, escribir y escuchar – más el juego de emparejar, todos conectados al mismo sistema.
Mejor diez minutos al día que dos horas una vez por semana: la repetición espaciada vive de la regularidad, porque si no los intervalos se echan a perder. Practica con honestidad (evalúate con rigor), usa las frases de ejemplo para anclar las palabras en contexto y combina el entrenador con audiolibros para la repetición pasiva, por ejemplo por la noche al dormirte.